Abderrahim Fakir, un empresario marroquí de 42 años que vivía legalmente en Italia, murió el domingo cuando dos policías lo esposaron y lo inmovilizaron boca abajo mientras pedía ayuda, según muestra un video grabado por un vecino desde su ventana y difundido luego por medios italianos.
La difusión de esas imágenes provocó una convocatoria a manifestarse este lunes en Bolonia, que comenzó de manera pacífica pero terminó con incidentes: hubo petardos lanzados contra dependencias policiales, respuesta con gases lacrimógenos y cañones de agua, focos de incendio y agentes heridos.
La primera ministra Giorgia Meloni calificó lo sucedido como inaceptable y reclamó que se investiguen las responsabilidades con rigor, aunque rechazó de manera tajante la violencia contra las fuerzas de seguridad y acusó a algunos manifestantes de aprovechar la muerte de Fakir como excusa para generar caos. La Fiscalía abrió una investigación, pero por ahora no imputó a los policías involucrados, amparados por un régimen especial de protección penal vigente desde febrero.
El alcalde de Bolonia, Matteo Lepore, diferenció entre la mayoría que protestó de forma pacífica y un grupo minoritario que protagonizó los disturbios. La hermana de la víctima, Khadija, reclamó justicia y aseguró que a su hermano lo mataron a sangre fría, mientras la abogada que lo representaba lo describió como una persona amable que temía ser expulsado del país pese a residir allí de forma legal.
