A menos de un mes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, Barack Obama volverá a involucrarse activamente en la campaña demócrata y participará el próximo 24 de octubre de un acto en Detroit para respaldar a Abdul El-Sayed, candidato del partido al Senado por Michigan.
La aparición del expresidente se producirá en una de las contiendas consideradas decisivas para determinar qué partido controlará el Senado después de los comicios del 3 de noviembre. El acto también contará con la participación de Jocelyn Benson, candidata demócrata a gobernadora del estado.
El-Sayed, médico y exfuncionario de salud pública del condado de Wayne, representa al sector progresista del Partido Demócrata. Durante las primarias recibió el respaldo de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez y logró imponerse a la congresista Haley Stevens por un margen inferior a un punto porcentual.
Ahora enfrenta al republicano Mike Rogers, excongresista que busca nuevamente llegar al Senado después de haber perdido frente a la demócrata Elissa Slotkin en 2024.
Una carrera que puede definir el Senado
Michigan aparece entre los estados clave de estas elecciones. El escaño que disputa El-Sayed quedará vacante por el retiro del actual senador demócrata Gary Peters, mientras los republicanos intentan aprovechar la estrecha competencia para avanzar sobre uno de los bastiones que tradicionalmente favorecieron al Partido Demócrata.
Los sondeos muestran una carrera abierta. El promedio de encuestas de RealClearPolitics, actualizado al 6 de octubre, ubicaba a El-Sayed con 48,1% y a Rogers con 44,9%, una diferencia de 3,2 puntos. Las mediciones más recientes, sin embargo, muestran márgenes mucho menores, por lo que la contienda continúa considerada competitiva.
La disputa tiene además una particularidad: Rogers ya había competido por el mismo escaño en 2024, cuando perdió ante Slotkin por apenas 0,3 puntos porcentuales, en una elección en la que Donald Trump ganó Michigan en la carrera presidencial.
Actualmente, los republicanos controlan el Senado por 53 a 47 bancas, por lo que varias contiendas estrechas podrían determinar la composición de la Cámara alta a partir de enero.
Obama vuelve a ser una pieza electoral
La decisión de Obama de participar en la campaña se produce mientras Donald Trump intensifica su propia intervención en los comicios de medio término.
El presidente inició una gira electoral de 32 días para respaldar a candidatos republicanos en distintos estados y participa de actos en contiendas consideradas competitivas. La estrategia busca movilizar a la base republicana y defender las mayorías del partido en el Congreso.
Obama, en cambio, había mantenido hasta ahora una participación más limitada. Además del acto previsto en Detroit, ya realizó apariciones junto a candidatos demócratas y grabó anuncios para postulantes al Senado y a gobernadores que serán difundidos durante las últimas semanas de campaña.
El expresidente también tiene previsto encabezar actividades de recaudación de fondos para el Comité de Campaña Senatorial Demócrata, en lo que representa una mayor participación en este ciclo electoral.
Su intervención en Michigan adquiere especial importancia por la composición de Detroit, una ciudad con una amplia mayoría de población afroamericana y uno de los principales bastiones electorales demócratas del estado.
Una figura con alta valoración
La apuesta por Obama también está relacionada con su imagen pública. Una encuesta nacional realizada por SSRS para CNN entre mayo y junio mostró que el expresidente tenía una valoración favorable del 57%, frente al 34% de Donald Trump y el 30% de Joe Biden. Entre los votantes independientes, además, Obama registraba una valoración considerablemente superior a la de sus dos sucesores.
El dato explica parte del interés del Partido Demócrata por utilizar su figura en las últimas semanas de campaña, especialmente en estados donde pequeñas variaciones en la participación pueden modificar el resultado.
Pero la presencia de Obama también tiene una dimensión política dentro del propio Partido Demócrata. El-Sayed representa a una corriente progresista que ganó peso en las primarias, mientras que sectores del partido continúan defendiendo una estrategia más moderada para conquistar votantes independientes y competir en estados disputados.
La aparición del expresidente junto a El-Sayed muestra, en ese sentido, una combinación entre el peso electoral de una de las figuras más reconocidas del partido y una nueva generación de candidatos que buscan avanzar sobre posiciones más progresistas.
Con Trump recorriendo el país para defender la mayoría republicana y Obama incorporándose a la recta final de la campaña demócrata, Michigan se perfila como uno de los escenarios centrales de la disputa por el control del Congreso estadounidense.
