mayo 1, 2026

Las familias denuncian que se perdió más del 56% del ciclo lectivo debido a las constantes medidas de fuerza y reclaman por el impacto negativo en la trayectoria y permanencia escolar de los estudiantes.

Cansados de la inestabilidad escolar, padres de estudiantes de los institutos preuniversitarios (IPU) de San Juan convocaron a una movilización este jueves para exigir garantías en el dictado de clases. La marcha, organizada por familias autoconvocadas, está prevista para las 19:00 horas, con una concentración inicial en la Catedral, desde donde partirán hacia el edificio del Rectorado para entregar una nota formal a las autoridades universitarias.

El reclamo surge a raíz de los constantes paros y medidas de fuerza docente que han resentido gravemente la rutina y el desarrollo escolar. Verónica Figueroa, una de las referentes del grupo de padres, graficó la alarmante situación: “Son 17 días de paro y 17 días de clases. El ciclo lectivo perdido alcanza el 56,7%”, detalló, tras presentar un calendario armado por las propias familias para dimensionar la cantidad de jornadas sin actividad.

La preocupación de los padres va más allá de los días perdidos y se centra en las irregularidades que esto genera, como las evaluaciones. Según denunció Figueroa, en el cierre del bimestre los alumnos debieron rendir “de una manera bastante exigente” pese a que no se desarrollaron las actividades previas con normalidad, lo que provocó que muchos estudiantes desaprobaran.

El impacto también se refleja en la permanencia de los alumnos dentro de las instituciones. Debido a las exigencias académicas de los IPU (donde no está contemplada la posibilidad de repetir el año), algunos jóvenes que no promocionaron en la instancia extraordinaria de abril ya deben buscar vacantes en otros establecimientos. “Cada semana se iban uno o dos chicos por curso”, lamentó la vocera, subrayando el estrés y la incertidumbre que padecen las familias.

Si bien los padres comprenden el contexto del reclamo por financiamiento universitario, señalan que hubo reuniones con representantes gremiales en las que se acordó visibilizar la protesta sin afectar el dictado de clases, algo que finalmente no se cumplió.

“Alguien debería poder articular esta situación entre docentes, familias y alumnos para garantizar el derecho a la educación”, planteó Figueroa. La movilización de esta tarde será de carácter abierto, sin banderas políticas, con el único fin de “mostrar lo que está pasando y pedir que se prioricen los derechos de los chicos”.

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