En 1928, la Dirección General de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio de Agricultura publicó un informe técnico sobre las posibilidades de extracción de carbón en la región. El relevamiento identificó labores mineras en más de 25 sitios cercanos a la estación ferroviaria de Marayes y unos 10 puntos adicionales en la zona del río Carrizal, algunos de los cuales ya había llegado a extraer y procesar carbón.
Según el documento, los trabajos de prospección llevaban aproximadamente seis décadas de antigüedad cuando se realizó ese estudio. El mineral aparecía en capas delgadas intercaladas entre areniscas y arcillas grises, pero presentaba limitaciones importantes: contenía impurezas, cenizas y azufre asociado a pirita de hierro que complicaban su aprovechamiento económico.
El ferrocarril jugaba un papel central en ese proyecto de desarrollo, aunque no hay registros que confirmen un transporte regular de carbón por ese medio. Los investigadores de entonces evaluaron diversos usos potenciales del mineral y las condiciones de viabilidad económica, sin llegar a conclusiones definitivas sobre la rentabilidad de la explotación.
En 2018, casi noventa años después, geólogos de la Secretaría Técnica del Ministerio de Minería de San Juan volvieron a analizar esos yacimientos en coordinación con SEGEMAR. Esta vez buscaban determinar si el carbón local podía servir como combustible para las caleras sanjuaninas, pero los resultados de ese estudio no llegaron a difundirse públicamente.
