Karina Milei movió sus fichas para desplazar a Bullrich de la conducción del bloque oficialista en la Cámara Alta. La maniobra incluyó el envío de Martín Menem y Lule Menem para sondear apoyo legislativo, buscando impulsar a la senadora neuquina Nadia Márquez como figura alternativa respaldada por la Casa Rosada.
El intento fracturó el frente interno del oficialismo. Durante la última reunión del bloque, la propia Márquez expuso el descontento de la órbita presidencial hacia Bullrich, pero la exministra y sus aliados montaron resistencia suficiente para bloquear el cambio de conducción y paralizar también la definición de cargos clave como la presidencia de la comisión de Acuerdos.
La interna refleja el desgaste acumulado por constantes choques entre legisladores y el Ejecutivo. Senadores del sector Bullrich están tendiendo puentes con la oposición dialoguista para mantener peso político, mientras que el ala alineada con Karina Milei intenta consolidar el control territorial y parlamentario.
Los propios legisladores ya conversan sobre una posible ruptura del bloque cuando comiencen las sesiones extraordinarias. La fragmentación amenaza con debilitar aún más la mayoría parlamentaria del gobierno, que depende de la cohesión de La Libertad Avanza para avanzar con su agenda legislativa.
