Este jueves 15 de octubre se conmemoran tres años del fallecimiento de Lucía Rubiño en un siniestro vial que dividió aguas en la provincia. La familia de la víctima sigue reclamando justicia mientras espera que los ministros de la Corte revisen los fallos dictados en instancias anteriores. Dos expedientes están sobre la mesa: uno sobre el sobreseimiento de un joven y otro sobre la condena de quien conducía el vehículo.
Juan Pablo Echegaray, hijo de un juez federal, fue sobreseído totalmente del delito de homicidio culposo en instancias previas, decisión que generó indignación en la familia Rubiño. El abogado querellante Marcelo Fernández presentó un recurso de casación cuestionando ese sobreseimiento y pidiendo que se revoque para que el joven responda penalmente. La familia sostiene que Echegaray tuvo participación activa en lo que sucedió esa noche.
El otro frente judicial involucra al menor N.M., quien manejaba el vehículo que atropelló a Lucía. Un juez de menores lo condenó por homicidio culposo a 2 años de prisión e inhabilitación absoluta para conducir. Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal presentó una queja porque considera que el accionar fue más grave: según su teoría, el conductor actuó con dolo eventual al manejar en esas condiciones y velocidad sabiendo que podía causar la muerte.
La diferencia entre una calificación y otra es sustancial: una condena por homicidio simple con dolo eventual implica penas mucho más severas que la de culposo. Los ministros de la Corte deberán analizar si los jueces anteriores actuaron conforme a derecho o si es necesario revocar las decisiones. A tres años del tragedia, los pasillos de Tribunales siguen marcados por la conmoción de quienes buscan justicia para Lucía.
