La fiscalía francesa confirmó la detención de seis sospechosos vinculados a los incendios que devastaron el bosque de Fontainebleau, a unos 70 kilómetros de París. Entre los arrestados hay un bombero voluntario de 18 años que reconoció haber prendido fuego a unas ramas usando un encendedor y gasolina.
Según indicó la fiscal Diane Ngomsik, otro de los detenidos admitió haber generado un segundo foco de manera involuntaria, al arrojar un cigarrillo encendido. Ese segundo incendio, iniciado el lunes por la tarde, ya afecta unas 450 hectáreas, mientras que el primero, desatado el domingo, quemó cerca de 1.600.
El prefecto de la región, Pierre Ory, confió en poder controlar las llamas durante el día. El fuego se propagó con rapidez debido a una ola de calor que atraviesa Francia y a la vegetación del lugar, compuesta sobre todo por helechos y coníferas de alta combustión. Fontainebleau es uno de los espacios verdes más visitados cerca de la capital francesa, con unos 15 millones de visitantes anuales.
Para combatir el fuego se desplegó un operativo inédito en la zona metropolitana de París, con cuatro aviones Canadair, dos aviones cisterna y tres helicópteros, además de 850 bomberos y 200 vehículos. Este siniestro es uno de los tres incendios más grandes registrados en el norte de Francia en dos décadas, en un año donde ya se quemaron 32.000 hectáreas en todo el país, superando el total de 2025.

