El número de víctimas fatales por el terremoto que golpeó el sudoeste de Japón el martes subió a 18, según confirmaron el gobierno central y la prefectura de Kumamoto. Los equipos de rescate trabajan contra el tiempo para dar con posibles sobrevivientes atrapados entre los escombros de edificios derrumbados.
A los 13 fallecidos que había reportado en un primer momento la primera ministra Sanae Takaichi se sumaron otras cinco muertes provocadas por el derrumbe de una chimenea en una planta industrial de Nippon Paper, en Yatsushiro. Un vocero de la prefectura indicó además que otras cuatro personas podrían seguir bajo los escombros.
Entre las víctimas hay tres personas que estaban dentro de un centro comercial de la cadena Aeon, cuyo titular reconoció que todavía hay tres desaparecidos en ese lugar. El vocero del gobierno japonés, Minoru Kihara, admitió que por el momento no pueden precisar con exactitud cuántas personas continúan atrapadas. La primera ministra remarcó que ya pasaron más de veinte horas desde el sismo y que la prioridad es encontrar con vida a quienes aún esperan ser rescatados, para lo cual se movilizaron cerca de 4.600 militares, 2.000 policías y 1.410 bomberos.
El total de heridos supera los 200 solo en un hospital de la zona, y otros centros de salud reportaron decenas de pacientes internados por fracturas y golpes provocados por la caída de muebles. Según cifras oficiales, casi 8.900 personas debieron ser evacuadas y más de 34.800 hogares quedaron sin luz. El sismo alcanzó el nivel máximo de la escala japonesa y tuvo epicentro en Kumamoto, una región que ya había sufrido otro terremoto devastador en 2016.
