El esquema de carry trade dejó de ser una apuesta clara en el mercado financiero y genera inquietud en el Ministerio de Economía ante un posible desarme masivo de posiciones en pesos. Según datos del Banco Central de la República Argentina, el stock de inversiones bajo esta estrategia alcanzó los US$3.700 millones a fines de 2025.
La cifra representa un crecimiento significativo: un 85% más que a fines de 2024 y un 165% por encima de diciembre de 2023. De ese total, cerca de US$2.000 millones están invertidos en bonos del Tesoro y unos US$1.700 millones en instrumentos emitidos por el propio Banco Central.
Menor margen y mayor riesgo
El carry trade consiste en vender dólares para invertir en activos en pesos y luego volver a dolarizarse obteniendo una ganancia, siempre que la tasa de interés supere la suba del tipo de cambio. Sin embargo, ese diferencial se redujo en los últimos meses.
Con tasas más bajas, el margen de cobertura frente a una eventual suba del dólar es menor. Hoy, variaciones moderadas en el tipo de cambio pueden eliminar completamente la rentabilidad e incluso generar pérdidas.
Este escenario incrementa el riesgo de una salida simultánea de inversores, lo que podría presionar sobre la demanda de dólares y generar volatilidad cambiaria.
Señales del mercado
La tensión se reflejó en los indicadores financieros. El riesgo país subió 4,3% y alcanzó los 582 puntos básicos, mientras que las distintas cotizaciones del dólar avanzaron alrededor de 1,5%.
En paralelo, el Banco Central de la República Argentina desaceleró la compra de divisas en el mercado oficial, con una tendencia descendente en la última semana.
Desde el mercado, analistas advierten que el carry trade perdió atractivo, incluso para perfiles más agresivos, y recomiendan migrar hacia activos dolarizados o instrumentos más conservadores en pesos.
Un equilibrio más frágil
El crecimiento de este tipo de inversiones aumenta la sensibilidad del sistema financiero ante cambios de expectativas. Un eventual giro en las condiciones podría acelerar la salida hacia el dólar, en un contexto donde la relación entre tasas y tipo de cambio se volvió más ajustada y menos tolerante a errores.








