2 de noviembre de 2026
Falleció Rosana Ferrarini, la sanjuanina que vivió con ELA sin rendirse
Rosana Ferrarini murió en San Juan luego de nueve años conviviendo con esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad que no logró apagar su espíritu de lucha ni su amor por la vida.

La noticia de su partida llegó acompañada de un pedido particular de su familia: no usar ropas negras en el velorio y no enviar coronas, en línea con la manera en que Rosana eligió vivir sus últimos años. El sepelio se realizará en Pocito, respetando así la voluntad de una mujer que nunca dejó de ser ella misma a pesar de las limitaciones físicas.

Rosana comenzó a presentar síntomas en 2014 cuando empezó a tener dificultades para hablar. Luego vinieron problemas para tragar y debilidad progresiva en extremidades. En 2017 requirió gastrostomía y traqueotomía, procedimientos que marcaron un punto de inflexión en su rutina diaria. Desde entonces vivió con asistencia médica especializada en su hogar, donde su familia se organizaba para que pudiera mantener sus espacios de encuentro y actividades que le brindaban alegría.

Hace tres años, en una entrevista que concedió junto a su hermana Luci, Rosana mostró su verdadera esencia: una mujer coqueta, sociable y familiera. Antes de enfermarse trabajaba en estética haciendo uñas y maquillaje, y también colaboró como auxiliar de enfermería sin percibir remuneración. Aunque atravesó momentos en los que rechazaba su situación, logró aceptarla y encontró formas de seguir disfrutando. Su hermana la describía como el motor de la familia, quien organizaba reuniones y daba instrucciones sobre la casa incluso durante la enfermedad.

El legado de Rosana incluye un consejo que transmitió a través de su tablero de comunicación, interpretado por su cuidadora Sofía: mantener proyectos cortos y disfrutar cada momento. Su historia buscaba visibilizar una enfermedad poco conocida en la provincia y destacar la importancia del apoyo profesional, la cobertura médica y el acompañamiento familiar. “Disfruten cada día. El amor es el motor”, fue la reflexión final que su familia compartió con quienes la conocieron.

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