Daniel Gustavo Algarilla fue sentenciado a un año y seis meses de prisión condicional por estafar a cuatro alumnas con una supuesta tecnicatura. La Justicia determinó que la formación carecía de todo aval académico oficial.

La Justicia sanjuanina condenó este martes por estafa al empleado de la morgue del Hospital Dr. Marcial Quiroga acusado de dictar una carrera sin reconocimiento oficial. Daniel Gustavo Algarilla fue hallado culpable de engañar a cuatro alumnas con una falsa formación; sin embargo, no cumplirá pena en la cárcel, ya que la sentencia dictada es de ejecución condicional.
El juez Mariano Carrera resolvió condenar a Algarilla a un año y seis meses de prisión condicional por cuatro hechos de estafa. La pena resultó considerablemente menor a la solicitada por la fiscalía —representada por Guillermo Heredia y la ayudante fiscal Milena Barberi—, que pretendía cuatro años de cárcel efectiva. Además, el magistrado impuso reglas de conducta por un plazo de dos años y desestimó el pedido de reparación económica que había formulado la querella.
La investigación había comenzado a fines de 2024, a raíz de las denuncias de cuatro exalumnas. Las víctimas señalaron que Algarilla ofrecía desde 2022 una supuesta “Tecnicatura de Evisceración y Morgue”. Por esta cursada, los estudiantes abonaban cuotas mensuales —que iniciaron en $5.000 y escalaron a $30.000— con la promesa de acceder posteriormente a puestos en Salud Pública o en el Poder Judicial.
Para ganar credibilidad, el acusado afirmaba ser docente y egresado de la Universidad Católica de Cuyo, sosteniendo además que el Ministerio de Educación avalaba la carrera. La investigación determinó la falsedad de todos estos respaldos. Si bien se comprobó que Algarilla poseía un título de técnico eviscerador emitido en 2008 en la provincia de Santa Fe, carecía de cualquier tipo de habilitación docente.
Durante el juicio, que incluyó a más de veinte testigos, se expusieron detalles alarmantes. Exalumnos declararon que el hombre dictaba todas las materias sin un plan de estudios formal y que algunas de las prácticas se habrían desarrollado en la mismísima morgue del Hospital Marcial Quiroga (lugar donde el acusado trabajaba), presuntamente utilizando restos humanos y pidiéndoles a los cursantes que fingieran ser estudiantes de Medicina para poder ingresar.








