El operativo se concretó más de 96 horas después de los sismos. El can de la Armada Argentina fue clave para localizar el punto exacto donde se encontraban las víctimas entre los escombros.
Más de cuatro días después de los terremotos que afectaron a Venezuela, un operativo encabezado por rescatistas argentinos permitió encontrar con vida a dos niños que permanecían atrapados bajo los escombros. En la tarea fue determinante Bart, un perro de la Armada Argentina especializado en búsqueda y rescate.
El animal, de raza belga malinois, integra el equipo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas argentinas desplegado en la localidad de La Guaira, donde colabora con las tareas de asistencia tras el desastre.
Según explicó el coronel Miguel Wissinger, comandante conjunto de Protección Civil y Emergencias del Estado Mayor Conjunto y jefe del contingente argentino en Venezuela, Bart fue convocado para confirmar si existían indicios de personas con vida en una zona donde los equipos de rescate no tenían certezas.
El perro marcó con precisión el lugar y la dirección en la que debían avanzar los rescatistas, un dato considerado fundamental para optimizar el tiempo de búsqueda. Horas después, alrededor de las 5 de la mañana, los equipos lograron rescatar con vida a dos niños que permanecían atrapados bajo los restos de una estructura colapsada.
“Después de más de 96 horas fue un milagro”, señaló Wissinger, quien destacó el desempeño del animal durante todo el procedimiento.
Bart trabaja desde hace cinco años en la Armada Argentina y es conducido por el teniente de fragata Núñez, veterinario militar, junto al agente civil Girotti. De acuerdo con el jefe del contingente, el perro se caracteriza por su energía, predisposición y eficacia en este tipo de operativos.
El equipo argentino llegó a Venezuela con cuatro perros especializados. Mientras Bart y Frida están entrenados para localizar personas con vida, Gino y Brooklyn participan en la búsqueda de víctimas fallecidas.
Tras el exitoso rescate, el contingente recibió una nueva alerta por un posible sonido compatible con vida humana en otro sector de La Guaira. Antes de intervenir, los rescatistas utilizaron drones con cámaras térmicas y solicitaron cortar el tránsito en la zona para evitar que el ruido interfiriera en el trabajo de los perros.
Debido a las altas temperaturas, que superaban los 34 grados, los operativos con los animales se concentran principalmente durante la noche, cuando las condiciones favorecen tanto el rendimiento de los perros como el uso de tecnología térmica para detectar posibles sobrevivientes.









