El ministro de Economía, Luis Caputo, arribó este miércoles a Estados Unidos para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con el objetivo central de avanzar en la segunda revisión del programa vigente.
La misión oficial apunta a destrabar un desembolso de US$1.000 millones que serían destinados a fortalecer las reservas del Banco Central.
Caputo viajó acompañado por el viceministro José Luis Daza y mantendrá encuentros con autoridades de organismos internacionales, entre ellos la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco del acuerdo por US$20.000 millones firmado el año pasado.
Además, la agenda incluye reuniones con referentes de organismos multilaterales como Ajay Banga, Ilan Goldfajn y Sergio Díaz Granados.
En paralelo, el ministro participará de instancias clave como el Comité de Desarrollo del Banco Mundial, el Comité Monetario y Financiero Internacional y el encuentro de ministros del G20, donde se abordarán temas de economía global y educación financiera.
En cuanto a la revisión del acuerdo, las negociaciones técnicas giran en torno a dos ejes principales. Por un lado, el frente fiscal muestra resultados favorables: el Gobierno alcanzó un superávit primario cercano al 1,4% del PBI, por encima de la meta pactada con el FMI.
Sin embargo, persisten dificultades en materia de reservas, ya que no se cumplieron los objetivos de acumulación previstos. Ante este escenario, el Ejecutivo deberá solicitar un “waiver” al organismo, es decir, una dispensa por el incumplimiento de esa meta.
Para revertir esta situación, el Banco Central puso en marcha un plan para fortalecer sus activos por unos US$10.000 millones.
El resultado de esta revisión será clave para el Gobierno, tanto por el impacto en las reservas como por la señal que pueda enviar a los mercados internacionales en un contexto de búsqueda de estabilidad financiera.








