Un padre y sus dos hijas pequeñas terminaron internados después de pasar varias horas en una habitación cerrada con un brasero encendido, en una vivienda de Calle 11 y Paraguay, Pocito. Los tres fueron asistidos por personal de la Comisaría 11ª y trasladados al Hospital Rawson, donde recibieron oxigenoterapia.
Los primeros informes indican que el brasero, al no contar con salida de humo, consumió el oxígeno del ambiente y generó la acumulación de monóxido de carbono, un gas que no se puede detectar a simple vista.
Casi al mismo tiempo, en el Barrio Manantial de Capital, una mujer y sus cuatro hijos empezaron a sentir mareos, dolor de cabeza y náuseas, síntomas asociados a este tipo de intoxicación. La Comisaría 3ª intervino en el lugar y derivó a toda la familia al mismo centro asistencial.
Según confirmaron las autoridades, tanto la familia de Pocito como la de Capital evolucionan favorablemente y permanecen bajo control médico. No se registraron secuelas graves en ninguno de los dos episodios.
A raíz de estos casos, desde el área de salud volvieron a insistir en no usar braseros para dormir y en mantener siempre alguna abertura para que circule el aire dentro de las viviendas.









