La ceremonia central por el aniversario de la independencia argentina, que se realiza en la Casa Histórica de Tucumán, volverá a poner en escena el distanciamiento que atraviesa a la fórmula presidencial. Milei y Villarruel confirmaron por separado su presencia en la vigilia, pero todo indica que repetirán la misma frialdad que mostraron hace tres semanas en Rosario, durante los festejos por el Día de la Bandera.
El mandatario llegará a la provincia pasadas las 23, escoltado por buena parte de su gabinete y por varios gobernadores que responden a la Casa Rosada, algunos de los cuales apoyaron el desembarco de Diego Santilli al frente de la Jefatura de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni. Milei dará su discurso ya entrada la madrugada del jueves 9 de julio.
Villarruel, en cambio, viajará a Tucumán por invitación del gobernador Osvaldo Jaldo y no del propio Gobierno nacional: desde su entorno insisten en que la Presidencia dejó de convocarla a los actos oficiales. La vicepresidenta llevará una comitiva chica y tiene agenda propia, con recorridas por espacios productivos locales, en una muestra más de que no hay coordinación entre ambas oficinas.
El quiebre entre los dos se profundizó desde el último 9 de julio, cuando todavía compartían escenario en el desfile militar. Desde entonces crecieron los cruces, que llegaron a un punto alto cuando Milei la trató de traidora en un acto público, luego de que Villarruel definiera con su voto en el Senado el rechazo a vetos sobre la reforma jubilatoria y la emergencia en discapacidad. En paralelo, el Gobierno reacomoda su comunicación con la llegada de Fabián Fernández como nuevo secretario de Prensa, mientras la mesa política que conduce Karina Milei sigue sin incluir a la vicepresidenta en sus definiciones.

