mayo 5, 2026

Tras diez días de cierre, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó una conferencia donde justificó el nuevo protocolo de seguridad. Trabajadores de prensa cuestionaron las restricciones y denunciaron que se le impidió el ingreso a los cronistas de dos canales nacionales.

El Gobierno nacional dispuso este lunes la reapertura de la histórica sala de periodistas de la Casa Rosada, luego de que el espacio permaneciera inhabilitado durante más de una semana. Sin embargo, la medida se implementó bajo un nuevo y estricto protocolo que restringe severamente la movilidad de los trabajadores de prensa dentro de la sede gubernamental, lo que desató un nuevo foco de tensión.

Según las normativas dispuestas en conjunto por la Casa Militar y la Secretaría de Comunicación y Medios, los acreditados ahora tienen prohibido circular libremente por los pasillos o ingresar a los distintos despachos oficiales en busca de información. A este escenario se sumó una fuerte polémica durante la jornada matutina, cuando se le negó el ingreso al edificio a los equipos periodísticos de las señales TN y Eltrece.

En su habitual conferencia de prensa, el actual jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue el encargado de oficializar y defender las nuevas directivas. El funcionario remarcó que el protocolo responde estrictamente a cuestiones de seguridad y ordenamiento interno, rechazando de plano las acusaciones sobre posibles ataques a la libertad de expresión. “Esto es hacer cumplir la normativa. No es censurar la libertad de expresión, no es amenazar al periodismo, no es construir un helicoide para silenciar voces disidentes”, aseguró.

En esa misma línea, Adorni sostuvo que la actual administración defiende la labor periodística y afirmó: “Bajo ningún otro Gobierno han tenido tanta libertad para decir lo que quieran, cuando quieran y dónde quieran”. No obstante, advirtió que no se permitirán acciones que vulneren los estándares de seguridad de la Casa de Gobierno.

Por su parte, la decisión generó un profundo malestar entre los cronistas y asociaciones del sector, quienes interpretan que la imposibilidad de transitar por los espacios comunes de Balcarce 50 representa un virtual confinamiento que limita gravemente el acceso a la información pública y el ejercicio diario de la profesión.

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