La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en las últimas horas tras el ingreso de buques de guerra estadounidenses al Golfo Pérsico con el objetivo de garantizar la circulación marítima en el estratégico estrecho de Ormuz, bloqueado desde hace dos meses en el marco del conflicto regional.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó que dos destructores de misiles guiados fueron desplegados en la zona como parte del denominado “Proyecto Libertad”, una iniciativa impulsada por el presidente Donald Trump para escoltar y facilitar la salida de buques mercantes que permanecen varados en la región.
Según informó el organismo, dos embarcaciones comerciales con bandera estadounidense lograron atravesar el estrecho bajo protección militar, en un intento por restablecer el tránsito en una vía clave para el comercio global de petróleo y gas, por donde habitualmente circula cerca del 20% de estos recursos a nivel mundial.
Sin embargo, desde Irán ofrecieron una versión distinta de los hechos. Medios estatales aseguraron que la Marina iraní realizó disparos de advertencia mediante misiles de crucero, cohetes y drones contra los buques estadounidenses, tras acusarlos de ignorar las advertencias iniciales. Incluso, fuentes iraníes afirmaron que una fragata norteamericana fue alcanzada, aunque esta versión fue desmentida por el Centcom, que negó cualquier impacto sobre sus unidades.
En paralelo, el mando militar iraní reiteró que la seguridad del estrecho de Ormuz está bajo su control y advirtió que cualquier tránsito debe ser coordinado con sus fuerzas armadas. Además, amenazó con responder ante la presencia de fuerzas extranjeras en la zona, particularmente de Estados Unidos.
El episodio incrementa el riesgo de un enfrentamiento directo entre ambas potencias en un contexto ya marcado por la guerra iniciada a fines de febrero. Mientras tanto, el sector marítimo internacional mantiene dudas sobre la seguridad de la ruta, lo que continúa afectando el comercio y presionando al alza los precios del petróleo.
Pese a la escalada, Washington y Teherán mantienen abiertos canales diplomáticos. El presidente Trump aseguró que existen conversaciones “positivas”, aunque calificó como “inaceptable” la última propuesta iraní, dejando abierta la posibilidad de una acción militar si no se alcanza un acuerdo.








