Las peleas políticas hacen que la aprobación del presupuesto nacional se haya convertido en un melodrama que siempre parece dejar al gobierno al borde de la parálisis.
La Historia de la Deuda Pública de los Estados Unidos comenzó con la deuda del gobierno federal contraída durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Desde entonces, los Estados Unidos han tenido continuamente una deuda pública fluctuante, a excepción de aproximadamente un año durante 1835-1836. Para permitir comparaciones a lo largo de los años, la deuda pública a menudo se expresa como una proporción del Producto Interno Bruto (PIB). Históricamente, la deuda pública de Estados Unidos como porcentaje del PIB ha aumentado durante las guerras y las recesiones, y posteriormente ha disminuido.
La deuda pública de Estados Unidos como porcentaje del PIB alcanzó su nivel más alto durante el primer mandato presidencial de Harry S. Truman (1945-1949), durante y después de la Segunda Guerra Mundial. La deuda pública como porcentaje del PIB cayó rápidamente en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial y alcanzó un mínimo en 1973 bajo el presidente Richard Nixon.
Desde 1973, la deuda como porcentaje del PIB ha aumentado constantemente, excepto durante los mandatos de los presidentes Jimmy Carter y Bill Clinton. Durante la década de 1980, la deuda pública aumentó, cuando el presidente Ronald Reagan redujo las tasas impositivas y aumentó el gasto militar y, durante la década de 1990, cayó debido a la disminución del gasto militar, el aumento de impuestos y el auge de la década de 1990.
Desde la Crisis Financiera de 2007-2008 y las consiguientes importantes caídas de los ingresos tributarios y aumentos del gasto, la deuda pública aumentó marcadamente. Durante la Pandemia de COVID-19 (2019-2021), el aumento de la deuda pública de los EE. UU. ha cobrado un nuevo impulso, debido a las medidas de emergencia para sostener la economía durante la retracción económica a gran escala en la mayoría de las industrias con un alto desempleo concomitante.
Ninguna nación desarrollada en la historia se ha endeudado tanto como Estados Unidos.
¿ La deuda eterna es una genialidad financiera? ó ¿una bomba de tiempo?.
Estados Unidos de América debe USD $ 39 billones de dólares en teoría procuraría pagarlos, cuando un país debe deuda caso nunca termina por pagarlo por completo, un país opta por el modelo financiero de refinanciarla, busca dinero nuevo para pagar la deuda vieja, una y otra vez. A esto los economistas lo denominan: “La deuda eterna”, EE.UU., es el ejemplo más grande del mundo, su deuda total supera los USD $ 39 billones dólares, ¿A quién lo debe exactamente?; La respuesta sorprende, el mayor acreedor como pensábamos no es China, la mayor parte está repartida entre inversos del propio país, casi estimada en, USD $ 18 billones de dólares, la reserva federal de los EE.UU., -el banco central de EE.UU.-, tiene otros USD $ 4 billones de dólares, cerca de USD $ 9 billones de dólares está en manos extranjera y ahí el mayor acreedor es Japón, con más de USD $ 1 billón de dólares, seguido de cerca por el Reino Unido, China que durante años fue el segundo mayor comprador ha reducido su posición a menos de USD $ 700 mil millones de dólares. La mitad de lo que tenía a mitad del 2013, pero mientras EE.UU., maneja billones, otras potencias mundiales tales como Rusia y China, juegan un juego completamente distinto, dos de los rivales geopolíticos de EE.UU., tienen una relación con la deuda mucho más contenida, ¿porque?, Rusia golpeada por las demandas y sanciones internacionales desde la guerra con Ucrania, mantiene su deuda externa deliberadamente baja, USD $ 320 mil millones dólares en total una fracción de lo que debe EE.UU., el gobierno Ruso lo repite constantemente, como una fortaleza, somos de los países menos endeudados del mundo desarrollado, China por su parte ha ido reduciendo su exposición a la deuda estadounidense a propósito como parte de una estrategia de independencia financiera frente a Washington. Y aquí está la ironía, mientras EE.UU., acumula una deuda que crece casi USD $ 1 billón de dólares cada tres meses, sus principales rivales, Rusia y China, evitan endeudarse de esa misma forma precisamente para no depender de nadie. Hay un ocultamiento del presupuesto real-anual, siempre de estos países de corte comunistas.
La deuda entonces no es solo un número, es una herramienta de poder y también una posible vulnerabilidad. Ningún país espera pagar su deuda por completo, la pregunta real no es ¿cuándo se pagará?, sino ¿quién tiene el poder de exigir el pago? y ¿quién puede seguir refinanciando para siempre?.
Presupuesto en defensa en EE.UU.
La Casa Blanca había sugerido previamente un presupuesto de defensa de $1 billón para el año fiscal 2026. El llamado del presidente Donald Trump para un presupuesto de defensa estadounidense de $1.5 billones ha generado una ola de preguntas entre inversores, pero algunos analistas consideran que esta cifra es altamente improbable bajo las actuales restricciones políticas y fiscales.
Para el año fiscal 2025, el financiamiento discrecional de defensa se sitúa en $832 mil millones, con $150 mil millones adicionales en financiamiento obligatorio proporcionado a través de legislación previa que se gastará con el tiempo.
La guerra con Irán y lo ocurrido en Venezuela acentuaron más el presupuesto de defensa. Estados Unidos tiene entre 128 y más de 750 bases militares en el extranjero, distribuidas en unos 55 a 80 países. La cifra exacta cambia según lo que se decida contabilizar, ya que el Pentágono reconoce formalmente unas 128 instalaciones principales, mientras que diversos estudios independientes incluyen pequeños sitios operativos, de radar o de almacenamiento. Esto lleva una logística y presupuesto impresionante.
Amenaza latente
Estados Unidos no da ninguna indicación de querer reducir sus niveles de endeudamiento ó refinanciamiento.
Si el actual gobierno consigue su objetivo de reducir los impuestos, es bien posible que aumente los déficits y las necesidades de financiamiento externo de Washington. Por lo que en el mediano plazo Estados Unidos seguirá siendo una nación cada vez más dependiente del extranjero para manejar sus finanzas públicas. Y si bien los expertos parecen estar de acuerdo en que el país no enfrentará de inmediato una crisis tan grande como las que han caracterizado los descalabros de deuda externa en otros países, si advierten que Washington está incubando problemas que tarde o temprano tendrán consecuencias sobre su prosperidad económica.

