La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó oficialmente el inicio del fenómeno climático de El Niño y advirtió que podría intensificarse hasta alcanzar niveles moderados o fuertes durante los próximos meses.
Según informó el organismo, existe un 63% de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del océano Pacífico superen los 2°C por encima de los valores normales en la zona monitoreada, un umbral que permitiría clasificar el evento como “muy fuerte”.
La situación genera preocupación entre especialistas y organismos internacionales debido al impacto que podría tener en distintas regiones del planeta. En Argentina, los efectos comenzarían a sentirse con mayor intensidad durante la primavera y el verano.
Más lluvias y temperaturas extremas
De acuerdo con los pronósticos, gran parte del país podría experimentar un aumento significativo de las precipitaciones y episodios de calor extremo.
La secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo, advirtió que un océano más cálido aporta mayor humedad y energía al sistema climático, favoreciendo la aparición de tormentas intensas y olas de calor.
Los especialistas señalan que el fenómeno se desarrolla en un contexto de cambio climático, lo que podría potenciar aún más sus efectos.
Riesgo de inundaciones y problemas sanitarios
Entre las principales consecuencias previstas figuran inundaciones, crecidas de ríos, daños en infraestructura y complicaciones para distintos sectores productivos.
Además, las altas temperaturas podrían favorecer la expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, así como incrementar los casos de deshidratación y golpes de calor.
Los expertos recuerdan que uno de los eventos más intensos de El Niño ocurrió en 1997, cuando varias provincias argentinas registraron inundaciones históricas y lluvias excepcionales.
Las regiones más expuestas
Según especialistas en meteorología, el Litoral, la Cuenca del Plata y buena parte de la región central del país presentan mayores probabilidades de registrar lluvias por encima de los valores habituales.
En tanto, en la región de Cuyo, el fenómeno podría contribuir a mejorar la disponibilidad hídrica tras más de una década de sequía, aunque su impacto dependerá de la intensidad final que alcance el evento.
Las provincias de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe ya participan de mesas de trabajo coordinadas por organismos nacionales para monitorear la evolución del fenómeno y planificar acciones preventivas.
Preparación y monitoreo
Ante este escenario, organismos nacionales e internacionales insisten en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y los sistemas de alerta temprana para minimizar riesgos.
Aunque todavía existe incertidumbre sobre el nivel máximo que alcanzará El Niño, los modelos climáticos coinciden en que tendrá una influencia significativa sobre las condiciones meteorológicas de los próximos meses.








