Martín Saban, durante un encuentro con actores y guionistas argentinos en la capital española, compartió su experiencia tras décadas dirigiendo algunas de las series más recordadas de la televisión nacional. El director enfatizó que la ficción local necesita apoyo real, recursos y oportunidades para que técnicos y artistas sigan creando en Argentina, resaltando una convicción que mantiene intacta desde sus primeros trabajos.
En sus proyectos más emblemáticos, Saban debió resolver situaciones extremas: en Hombres de honor dirigía escenas con elencos amplios usando apenas dos cámaras, lo que exigía decisiones rápidas y mucha confianza en los actores. El director señaló que la mayor dificultad radica en mantener la compostura ante presiones constantes de presupuesto y tiempo, recordando que “la pelea es por presupuesto y tiempo” desde el primer guion hasta el último día de rodaje.
Durante su paso por Disney trabajando en Violetta, Saban pudo negociar espacios para propuestas creativas no previstas en el guion original. Recordó una escena musical de la primera temporada donde pidió a Diego Ramos, actor que interpretaba al padre de la protagonista, que abrazara a su hija y le besara la frente al final de la canción. Esa improvisación sin bases en el libreto resultó ser uno de los momentos clave de la temporada, según grupos de opinión internos de Disney.
Saban enfatizó que la dirección de actores requiere sabiduría, templanza y capacidad de escucha, reconociendo que el ego en un elenco tiene una parte constructiva. El director debe encontrar equilibrio entre las propuestas de los intérpretes y las limitaciones reales del rodaje, sabiendo cuándo una idea mejora la escena y cuándo el tiempo no permite desarrollarla adecuadamente.
