La Plaza 25 de Mayo había sido elegida como punto de encuentro para seguir la final en pantalla gigante, con la ilusión de repetir una consagración. Sin embargo, el clima de fiesta se transformó en desazón apenas España se quedó con la Copa del Mundo.
El operativo de seguridad desplegado para la ocasión contuvo a cientos de familias que habían llegado con la expectativa de un festejo masivo. Cuando llegó el pitazo final, los rostros de alegría dieron paso a abrazos de consuelo y a las primeras lágrimas entre los presentes.
El golpe anímico tuvo un condimento extra: la derrota coincidió con el cierre del recorrido de Lionel Messi en la Selección Argentina. Muchos de los que estaban en la plaza remarcaron que, más allá del resultado, se trataba de una despedida a una generación que había regalado alegrías inolvidables.
Con el correr de los minutos, la plaza fue quedando vacía. Los grupos se retiraron en silencio, aunque no faltaron aplausos aislados como forma de agradecimiento a los jugadores, en una escena que combinó tristeza por la derrota y orgullo por lo vivido en los últimos años.
