La ciudad vivió una madrugada violenta en la que el vandalismo y las amenazas mafiosas encendieron las alarmas. La Justicia investiga si los hechos están vinculados a internas deportivas.

Una nueva madrugada de violencia e intimidación sacudió a la ciudad de Rosario este miércoles, profundizando el clima de tensión que atraviesa la región. En distintos puntos estratégicos aparecieron banderas con mensajes vinculados al narcotráfico, acompañadas de una serie de ataques vandálicos dirigidos a símbolos del club Rosario Central.
Los incidentes, que rápidamente alertaron a las autoridades y a la comunidad, no fueron hechos aislados. Según los primeros reportes, se registraron tres ataques incendiarios específicos que provocaron profundos daños en distintos murales representativos de la institución de Arroyito. El uso de material combustible causó un fuerte deterioro en las obras y generó indignación tanto en los vecinos como en los socios de la entidad deportiva.
La modalidad delictiva empleada y el contenido mafioso de los escritos encontrados sugieren una preocupante escalada de intimidación pública en la ciudad. Testigos de la zona aseguraron haber notado movimientos sospechosos durante la madrugada en los sitios que luego resultaron vandalizados.
Ante la gravedad de los episodios, la policía de Santa Fe decidió reforzar el patrullaje preventivo en las inmediaciones de los clubes para evitar nuevos ataques. En paralelo, los investigadores se encuentran relevando y analizando las cámaras de videovigilancia (tanto públicas como privadas) con el objetivo de identificar a los responsables de esta violenta jornada.
La investigación ya está en manos de la Justicia, desde donde la Fiscalía interviniente ordenó el secuestro de las banderas y el levantamiento de pruebas criminalísticas en los murales afectados. El foco principal de la pesquisa será determinar si existe un vínculo directo entre los mensajes de tinte narco y algún conflicto interno de la barra, en una causa que suma enorme preocupación y vuelve a poner en vilo a Rosario.








