Fuerzas ucranianas ejecutaron un ataque masivo con casi 600 drones y misiles de largo alcance contra distintos puntos de territorio ruso. Uno de los impactos más relevantes se produjo en un polígono industrial de la región de Samara, según confirmó el gobernador Viacheslav Fedorischev, quien aclaró que no hubo muertos porque el personal fue evacuado a tiempo, aunque dos personas debieron recibir atención médica.
Medios ucranianos aseguraron que el blanco fue la planta estatal Progress, dedicada a la fabricación de cohetes espaciales Soyuz, alcanzada con misiles de crucero Flamingo. El presidente Volodimir Zelensky confirmó el ataque a través de redes sociales y lo calificó como un logro significativo, al remarcar que el objetivo se encontraba a unos 900 kilómetros de la frontera ucraniana.
Zelensky también mencionó otros dos objetivos alcanzados durante la misma jornada: una base aérea en Savasleyka, donde según Kiev operan los aviones que lanzan misiles contra ciudades ucranianas, y una instalación petrolera en Ust-Luga. El mandatario sostuvo que estas acciones buscan reducir la capacidad bélica rusa como parte de una estrategia de presión para forzar una salida negociada al conflicto.
En paralelo, un ataque ruso sobre la ciudad de Marganets, en la región ucraniana de Dnipropetrovsk, dejó como saldo la muerte de un bebé de tres meses y once heridos, luego de que drones impactaran contra un edificio residencial. Según cifras oficiales rusas, julio dejó al menos 201 civiles muertos en ataques ucranianos, mientras que una organización independiente elevó a 634 el total de víctimas civiles de ambos bandos durante ese mes.
