8 de octubre de 2026
Un buque chileno rumbo a Malvinas genera preocupación en Chile por un posible incidente con Argentina



La futura navegación de un buque comercial chileno entre Punta Arenas y las Islas Malvinas abrió un nuevo frente de tensión diplomática entre Argentina y Chile, en un contexto marcado por diferencias sobre el archipiélago y por la discusión sobre los derechos de navegación en el extremo austral.

El protagonista es el Danstar, una embarcación de bandera chilena de 72 metros de eslora y con capacidad para transportar unas 1.389 toneladas de carga. La nave pertenece a Easter Island Naviera y está prevista para trasladar alimentos, materiales y otros productos hacia las islas.

La empresa confirmó que el primer viaje se realizará durante los últimos meses del año y que el itinerario previsto atravesará el Estrecho de Magallanes antes de continuar hacia el archipiélago. Según información publicada por Bío Bío Investiga, fuentes de inteligencia chilena consideran que la primera travesía podría convertirse en un “evento crítico” si genera un incidente con autoridades argentinas.

La fecha exacta del zarpe se mantiene reservada. El gerente comercial de Easter Island Naviera, Luis Cisternas, indicó que la empresa prevé realizar la navegación por el Estrecho de Magallanes y sostuvo que el viaje se desarrollará dentro del marco del derecho internacional.

El recorrido que genera preocupación

Una de las alternativas analizadas inicialmente era que el Danstar navegara desde Punta Arenas hacia Puerto Stanley por el Mar de Drake, evitando el Estrecho de Magallanes y parte de la zona que genera mayor sensibilidad jurídica entre ambos países.

Finalmente, esa opción fue descartada y la empresa prevé utilizar el estrecho. La decisión tiene una dimensión adicional para Chile, debido a que Santiago sostiene su soberanía sobre esa vía marítima con base en los tratados bilaterales vigentes.

El escenario que preocupa a las fuentes chilenas citadas por Bío Bío es el momento posterior a la salida del estrecho, cuando el buque continúe hacia las Malvinas y eventualmente atraviese aguas que Argentina considera bajo su jurisdicción. Entre las hipótesis mencionadas aparecen una eventual intervención de la Prefectura Naval Argentina o, en un escenario de mayor gravedad, de la Armada.

Hasta ahora, no existe una orden pública de Argentina para impedir el viaje ni se anunció que el Danstar vaya a ser interceptado. Las versiones sobre una eventual intervención forman parte de escenarios planteados por fuentes de inteligencia chilena.

El antecedente de los decretos argentinos

La controversia tiene como uno de sus antecedentes el Decreto 256/2010, que establece un régimen de autorización para determinados buques que naveguen entre puertos continentales argentinos y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, o que atraviesen aguas jurisdiccionales argentinas con destino a esos territorios.

A esto se suma el Decreto 457/2021, que actualizó la Directiva de Política de Defensa Nacional argentina y definió al Estrecho de Magallanes y otros espacios australes dentro de áreas de interés estratégico para el país. La formulación generó cuestionamientos de Chile, que sostiene que la soberanía sobre el estrecho está respaldada por los tratados bilaterales de 1881 y 1984.

El cruce entre ambas posiciones es uno de los elementos que podría transformar un viaje comercial en una disputa diplomática si las autoridades argentinas decidieran aplicar su normativa al buque chileno.

Argentina ya monitorea la situación

El proyecto de la ruta no es desconocido para Buenos Aires. A fines de septiembre, el canciller Pablo Quirno aseguró que el Gobierno argentino estaba monitoreando los contactos comerciales entre Punta Arenas y las Malvinas.

Quirno remarcó entonces que Argentina y Chile tienen acuerdos vigentes y señaló que esperaba que Santiago respetara los compromisos asumidos entre los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast durante su reunión del 3 de septiembre.

El canciller también diferenció la actividad de empresarios y autoridades locales de una eventual decisión del gobierno nacional chileno. “Esto que sucede es el intendente de Punta Arenas, en todo caso, no es el gobierno nacional”, sostuvo.

El funcionario había señalado además que ambos gobiernos acordaron que Chile no brindaría apoyo logístico para la explotación de recursos naturales en las islas. La cuestión adquiere especial sensibilidad por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, que Argentina busca frenar por la vía diplomática y jurídica.

Una ruta comercial con impacto geopolítico

El proyecto tiene también una explicación económica. Punta Arenas busca recuperar parte del intercambio comercial con las Malvinas y competir con el abastecimiento que actualmente llega principalmente desde Uruguay.

La distancia marítima desde Punta Arenas es considerablemente menor que la existente desde Montevideo. En septiembre, además, decenas de empresas de Magallanes y representantes comerciales de las islas participaron de una ronda de negocios destinada a profundizar los vínculos comerciales.

Para Chile, la operación es presentada como una oportunidad comercial para empresas de la Región de Magallanes. Para Argentina, en cambio, el vínculo con las islas se encuentra atravesado por su reclamo de soberanía y por su oposición a las actividades británicas de exploración y explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.

Por eso, el primer viaje del Danstar tendrá una dimensión que excede al comercio. Una eventual intervención argentina podría abrir un conflicto diplomático con Chile; pero, hasta el momento, ese escenario pertenece al terreno de las hipótesis y no de los hechos.

La navegación será, en ese sentido, una prueba para la relación bilateral en un momento particularmente sensible: un buque privado, una ruta comercial inédita y dos posiciones nacionales diferentes sobre las aguas y territorios que rodean a las Islas Malvinas.

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