La tragedia provocada por los terremotos que golpearon el norte de Venezuela sigue sumando víctimas. Según el último parte oficial, difundido por el titular de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, los muertos ascendieron a 3.535 y los heridos ya rozan los 16.740, en lo que se perfila como uno de los desastres naturales más graves de las últimas décadas en el país.
El funcionario detalló que en las últimas horas se sumaron 193 fallecidos al registro anterior. También precisó que hasta el momento fueron rescatadas 6.462 personas y que más de 25.000 recibieron atención médica desde que comenzó la emergencia, hace poco más de una semana.
El impacto material también es enorme: 17.854 personas perdieron sus casas, ya sea porque se derrumbaron o porque quedaron con daños estructurales severos. Para alojarlas se montaron 82 campamentos provisorios, mientras los equipos técnicos siguen revisando edificios para determinar si son habitables. En el operativo trabajan cerca de 30.000 militares y efectivos de seguridad, junto a unos 28.000 voluntarios, que ya repartieron más de 9.600 toneladas de alimentos entre casi 87.000 familias.
La ONG Provea alertó que el costo de reconstruir lo destruido y reparar las pérdidas económicas podría trepar a 37.000 millones de dólares, un monto que representa casi el 40% del PBI venezolano, por lo que reclamó la intervención de organismos como el FMI, el Banco Mundial, el BID y la CAF. En paralelo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez descartó que la crisis derive en un estallido social y habló de una ola de solidaridad popular, mientras Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, ofreció apoyo logístico y equipos de rescate para colaborar con las tareas en la zona afectada.









