La investigación por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius sumó un dato clave: 29 pasajeros abandonaron la embarcación el pasado 24 de abril en la isla de Santa Elena, antes de que se confirmara oficialmente la presencia del virus a bordo.
La información fue confirmada por la naviera Oceanwide Expeditions, que admitió por primera vez la magnitud del desembarco ocurrido en el territorio británico de ultramar. Hasta ahora, la compañía solo había informado que en esa escala descendieron el cuerpo del pasajero neerlandés fallecido el 11 de abril y su esposa, quien murió días después.
Sin embargo, el nuevo reporte reveló que ese día dejaron el crucero un total de 30 personas. Entre ellas había pasajeros de al menos 12 nacionalidades distintas: británicos, estadounidenses, neerlandeses, canadienses, suizos, turcos, además de viajeros provenientes de Alemania, Dinamarca, Suecia, Nueva Zelanda, Singapur y San Cristóbal y Nieves.
La situación encendió alertas sanitarias internacionales debido a la posibilidad —considerada poco frecuente— de transmisión del hantavirus entre personas. Autoridades de distintos países comenzaron operativos para localizar a los pasajeros que ya regresaron a sus lugares de origen y avanzar con el rastreo epidemiológico.
Uno de los casos ya generó preocupación en Europa: un pasajero que había descendido en Santa Elena dio positivo por hantavirus tras regresar a Suiza. Las autoridades investigan ahora sus desplazamientos y posibles contactos estrechos.
El foco principal de la investigación sigue puesto en la pareja neerlandesa considerada el caso índice del brote. Ambos habían iniciado el viaje el 1 de abril en Ushuaia, luego de recorrer distintos puntos de Argentina y países vecinos. El hombre murió a bordo del crucero el 11 de abril y su esposa descendió el 24 en Santa Elena.
Tras abandonar el barco, la mujer fue trasladada en avión hacia Sudáfrica. Durante el vuelo presentó síntomas y fue hospitalizada en Johannesburgo, donde finalmente falleció días después. Antes, incluso, había sido retirada de un vuelo comercial rumbo a Europa debido al agravamiento de su cuadro clínico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también intervino en el caso y comenzó a rastrear a los pasajeros que compartieron el vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo, donde viajaban más de 80 personas.
Mientras tanto, el operativo sanitario continúa sobre el MV Hondius. En las últimas horas, tres pacientes fueron evacuados mediante vuelos medicalizados hacia Europa. Dos de ellos fueron trasladados a Países Bajos y otro a Alemania para recibir atención especializada.
La naviera aseguró que, por el momento, no se registran nuevos casos sintomáticos a bordo, aunque todos los pasajeros permanecen bajo monitoreo médico constante.
Actualmente, el crucero navega desde Cabo Verde hacia las Islas Canarias, donde se definirá el protocolo de desembarco, cuarentena y eventual repatriación de los viajeros.
Hasta el momento, el brote dejó tres muertos —la pareja neerlandesa y un ciudadano alemán— y al menos cinco casos sospechosos, algunos confirmados por laboratorio. Especialistas remarcan que la cepa Andes del hantavirus, detectada en este episodio, puede transmitirse entre personas en determinadas condiciones, aunque aclaran que se trata de un mecanismo poco frecuente.








