junio 18, 2026



Moscú quedó bajo ataque durante la madrugada de este jueves luego de una ofensiva con drones explosivos lanzada por Ucrania que impactó en una importante refinería de petróleo ubicada al sureste de la capital rusa, provocando daños estructurales y un incendio de gran magnitud.

Según informó el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, las defensas aéreas rusas lograron interceptar decenas de aeronaves no tripuladas, aunque algunas consiguieron alcanzar la refinería de Kapotnia, una de las principales instalaciones energéticas de la región.

“Las fuerzas de defensa aérea continúan repeliendo un ataque a gran escala. Varios drones lograron alcanzar la MNPZ”, señaló Sobianin a través de Telegram, al tiempo que aseguró que se desplegaron equipos de emergencia para controlar las consecuencias del ataque.

De acuerdo con las autoridades rusas, fueron derribados 52 drones durante la ofensiva. Sin embargo, distintos registros difundidos en redes sociales mostraron fuertes explosiones y un incendio que habría afectado parte de la estructura de la planta, incluso con daños en el techo de la instalación.

El ataque obligó además a activar alertas de seguridad en el aeropuerto internacional de Sheremétievo, uno de los principales de la capital rusa.

La ofensiva se produjo mientras el presidente de Rusia, Vladimir Putin, participa en una cumbre con líderes asiáticos y representantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en la ciudad de Kazán.

Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, confirmó que las fuerzas ucranianas estuvieron detrás del ataque y aseguró que la refinería de Moscú fue alcanzada por segunda vez en una semana.

“Nuestros drones de largo alcance volvieron a alcanzar la región de Moscú. La planta fue golpeada nuevamente”, afirmó el mandatario a través de sus redes sociales.

Zelenski sostuvo que la ofensiva forma parte de una estrategia para debilitar la infraestructura que sostiene el esfuerzo bélico ruso y señaló que también fueron atacados objetivos en la región de Rostov y en territorios ucranianos ocupados por Rusia.

“Esta es una respuesta totalmente justificada a los ataques rusos contra nuestras ciudades y comunidades”, expresó.

El mandatario ucraniano insistió además en la necesidad de avanzar hacia una salida diplomática al conflicto y remarcó que “es hora de que la guerra termine”.

En los últimos meses, Ucrania intensificó los ataques contra instalaciones energéticas y centros de exportación de hidrocarburos en territorio ruso con el objetivo de reducir los ingresos que Moscú obtiene por la venta de petróleo y gas.

La refinería de Kapotnia tiene una relevancia estratégica para Rusia, ya que abastece más de un tercio de la demanda de combustible de Moscú. Apenas dos días antes ya había sido blanco de otro ataque con drones ucranianos.

La nueva ofensiva se produjo además un día después de que Rusia lanzara uno de los mayores bombardeos sobre Kiev desde el inicio de la guerra, utilizando decenas de misiles y drones contra distintos puntos de la capital ucraniana.


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