La actividad minera en San Juan atraviesa un cambio profundo de la mano de la tecnología. Ya no alcanza con la maquinaria pesada y la experiencia de campo: los sensores, el monitoreo en tiempo real y los sistemas de inteligencia artificial ganan terreno en las operaciones diarias. Un ejemplo concreto es el proyecto El Pachón, de Glencore, que equipó 25 vehículos con inteligencia artificial para detectar riesgos de choque, salidas de carril y presencia de personas, generando alertas tempranas que buscan evitar accidentes y mejorar el rendimiento.
Este salto tecnológico impacta directamente en el tipo de trabajador que necesitarán las empresas mineras. Especialistas que dictan cursos en la Universidad Nacional de San Juan remarcan que hoy el valor agregado pasa por saber interpretar datos y tomar decisiones con esa información, más allá del manejo de equipos. Formarse en automatización, tecnología y análisis se perfila como una herramienta clave para conseguir y sostener un empleo en el rubro.
El fenómeno no se limita a las tareas dentro de la mina: también cambió la manera en que se accede a un puesto de trabajo. Un informe citado señala que el 38% de las habilidades requeridas para un empleo se modificó entre 2016 y 2023 a nivel mundial, y que ese porcentaje podría trepar al 70% hacia 2030 producto del avance de la inteligencia artificial. A esto se suma que el 82% de las compañías ya utiliza sistemas automatizados para filtrar currículums antes de que un reclutador los revise.
Para San Juan, el escenario plantea un doble desafío: los proyectos mineros pedirán cada vez más conocimientos técnicos, y al mismo tiempo el mercado laboral incorporará más herramientas digitales para elegir candidatos. Adaptar el currículum a estos sistemas, sin perder autenticidad, y capacitarse en estas nuevas competencias aparece como el camino para no quedar afuera del crecimiento que promete el desarrollo del cobre en la provincia.
