junio 22, 2026

La compra de Telefónica Argentina por parte de Telecom, empresa controlada principalmente por el Grupo Clarín y el fondo Fintech, reabre una discusión histórica sobre el crecimiento de uno de los conglomerados más influyentes del país y su peso en el negocio de las comunicaciones.

La aprobación de la compra de Telefónica Argentina por parte de Telecom marca un nuevo capítulo en la expansión del Grupo Clarín. La operación incorpora a Movistar dentro de una estructura que ya reúne marcas como Personal, Flow y Telecom, fortaleciendo aún más su presencia en telefonía móvil, internet, televisión paga y conectividad.

Sin embargo, el crecimiento del grupo no comenzó con esta adquisición. La historia se remonta varias décadas atrás y atraviesa distintos gobiernos, modelos económicos y transformaciones tecnológicas. Uno de los antecedentes más discutidos fue la adquisición de Papel Prensa durante la última dictadura militar, una operación que generó controversias políticas y judiciales durante años y que le permitió acceder a un insumo estratégico para la industria periodística.

Durante la década de 1990, bajo la presidencia de Carlos Menem, Clarín dio un salto decisivo al transformarse en un conglomerado multimedia. La obtención de Canal 13 y posteriormente de Radio Mitre amplió su alcance nacional y consolidó su presencia simultánea en prensa gráfica, radio y televisión.

Otro momento clave llegó en 2007, cuando el gobierno de Néstor Kirchner aprobó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Aquella operación dio origen al mayor operador de televisión por cable del país y fortaleció además a FiberTel como proveedor de internet. Años después, durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, se intentó revisar esa concentración mediante la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y otras medidas regulatorias, aunque ninguna logró revertir la estructura empresarial que ya se había consolidado.

La siguiente gran expansión llegó durante la presidencia de Mauricio Macri. En 2017 se autorizó la fusión entre Cablevisión y Telecom, permitiendo integrar televisión paga, internet, telefonía fija y telefonía móvil bajo una misma estructura empresarial. A partir de ese momento, Clarín dejó de ser solamente un actor dominante en medios de comunicación para convertirse también en uno de los principales jugadores del mercado de las telecomunicaciones.

La compra de Telefónica representa ahora un nuevo paso dentro de esa estrategia. Antes de la operación, Movistar contaba con aproximadamente 16,6 millones de líneas móviles, 2,6 millones de clientes de telefonía fija y más de un millón de usuarios de internet residencial. Telecom, por su parte, ya superaba los 21 millones de líneas móviles y los 3 millones de clientes de internet y televisión paga. La integración de ambas compañías habría generado niveles de concentración cercanos al 70% en algunos segmentos del mercado.

Por ese motivo, el Gobierno nacional aprobó la operación imponiendo una serie de condiciones. Entre ellas se encuentran la cesión de 6 millones de clientes móviles, la transferencia de infraestructura asociada, la devolución de espectro radioeléctrico, la obligación de compartir infraestructura con futuros competidores y la cesión de clientes de internet en determinadas localidades donde la concentración podría resultar excesiva.

Para algunos sectores, estas medidas permiten mantener condiciones razonables de competencia. Para otros, no modifican sustancialmente la posición dominante que tendrá la nueva empresa. Lo cierto es que Telecom seguirá siendo el principal actor del mercado argentino de las comunicaciones y la conectividad.

¿Qué pasa en San Juan?

Aunque Clarín no posee actualmente medios de comunicación locales relevantes en San Juan, su influencia en la provincia existe a través del negocio de las telecomunicaciones. Mediante Telecom ya opera servicios como Personal, Flow, internet residencial y telefonía fija. Con la incorporación de los activos de Movistar, la presencia de la compañía en la vida cotidiana de miles de sanjuaninos será todavía mayor.

La situación genera un escenario particular: mientras el grupo no tiene una participación significativa en diarios, radios o canales abiertos provinciales, sí se convierte en uno de los principales actores de la conectividad local, un sector cada vez más importante para el acceso a la información, el entretenimiento y las comunicaciones.

El dueño del circo

Si la historia de las comunicaciones argentinas fuera un circo, Clarín hace tiempo dejó de ser un espectador para transformarse en el dueño de la carpa. Primero consiguió el papel para imprimir los programas, después sumó el escenario, más tarde los parlantes, luego las luces y finalmente las entradas. Ahora también controla una parte cada vez más grande de las redes por donde circula el espectáculo.

La pregunta que vuelve a instalarse con esta operación es la misma que aparece cada vez que un actor concentra más poder: ¿hasta dónde el tamaño permite competir mejor y desde qué punto comienza a limitar la competencia de los demás?

Mientras el Gobierno sostiene que las condiciones impuestas evitan una posición dominante, el debate sobre el poder económico, tecnológico y comunicacional del Grupo Clarín vuelve a ocupar el centro de la escena y promete seguir abierto durante muchos años más.

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