El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantendrá este jueves una reunión de alto nivel en la Casa Blanca para definir la estrategia de Washington frente a la escalada de tensiones entre Israel e Irán, en un contexto marcado por negociaciones estancadas y crecientes presiones regionales.
Según trascendió, el mandatario convocó a sus principales asesores en política exterior y defensa, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, para analizar posibles escenarios que permitan avanzar hacia un acuerdo que reduzca la tensión en Medio Oriente.
La administración estadounidense insiste en que Irán debe desmantelar su programa nuclear, limitar su capacidad para desarrollar misiles balísticos, cesar el apoyo a grupos armados aliados en la región y garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores estratégicos más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Del otro lado, el liderazgo iraní exige el levantamiento de sanciones económicas y la liberación de fondos congelados en el exterior como condición para avanzar en cualquier entendimiento con Washington.
En las últimas horas, Trump volvió a reclamar públicamente un alto el fuego entre Israel e Irán, mientras que desde Teherán surgieron señales favorables a mantener abiertos los canales diplomáticos. Paralelamente, Israel redujo la intensidad de algunas operaciones militares tras los llamados de la Casa Blanca a evitar una mayor escalada.
La situación también tiene un fuerte impacto económico. El conflicto mantiene la presión sobre los precios internacionales del petróleo y genera preocupación en Estados Unidos de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte de energía a nivel global. Washington considera que cualquier acuerdo de estabilidad regional deberá incluir garantías sobre la libre navegación en esa zona estratégica.
Mientras tanto, los principales aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, entre ellos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, observan con atención las negociaciones y mantienen reservas sobre una eventual flexibilización de las sanciones contra Teherán.
La reunión convocada por Trump podría marcar el rumbo de la política estadounidense en una región donde las tensiones militares y diplomáticas continúan condicionando el equilibrio geopolítico internacional.








